Europa Plaza [Valencia Plaza]

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Posiblemente no haya en la ciudad otro espacio público más valenciano que la Plaza de la Virgen, y la fiesta patronal que acabamos de celebrar así lo vuelve a demostrar. De hecho, el pasado fin de semana se ha hablado mucho de plazas, adquiriendo una nueva imagen el entorno del Mercado Central y La Lonja.

Sin embargo, no son pocos los espacios del término municipal que acreditan un sentimiento de pertinencia común valenciana, gracias al número de mástiles publicitarios –repartidos por toda la ciudad– sobre los que ondea la Real Señera.

Bandera esta, la de la Comunitat Valenciana, que en la playa de la Malvarrosa recordemos comparte el doble mástil gigante con la de España.

Pero también la rojigualda tiene un espacio para ondear en solitario, en la intersección del Paseo de la Alameda con el Puente del Real, constituyendo así una reivindicación constitucional de “la patria común e indivisible de todos los españoles”.  Se trata en este caso de una bandera de 24 metros cuadrados que la Guardia Civil en el año 2014 izó sobre un mástil colocado a estos efectos por el ayuntamiento “para que ondee de forma permanente en la ciudad de Valencia para orgullo de sus ciudadanos”, según se dijo entonces en el acto solemne.

El izado de bandera es, en efecto, un acto tan sencillo como de gran valor simbólico, que llevado a cabo bajo los acordes del correspondiente himno en un día determinado sirve de auténtica celebración. Así ocurre en Madrid, donde existe una tradición de más de 40 años de celebrar el Día de Europa con el izado de la bandera europea. Acto que, al menos estas últimas veces, se viene realizando gracias a un mástil improvisado en la Plaza de la Villa.

Si tuviéramos que pensar en un lugar para ello en València, sería sin duda la Plaza de Europa. Para sorpresa de más de un lector, sí: tenemos un espacio público con ese nombre en la intersección del Paseo de la Alameda y la Avenida de Francia con el Puente de Monteolivete, a 300 metros de la rotonda de la Bandera de España.

Este espacio, en el que hace esquina el Hotel Barceló, desde el año 2003 está siendo presidido por una escultura de Miquel Navarro, instalada en honor al aniversario de la Obra Social de Bancaja, y que “quiere representar a un insecto, un vigía o un guerrero”.

Podríamos decir que se trata de la repetición de una paradoja tan valenciana como es la falta de coincidencia entre los nombres de las plazas y el sentido de sus elementos urbanos. Pero lo cierto es que en algún momento alguien debió pensar que allí hace falta una bandera azul de las 12 estrellas. Porque llegó a haber una, la primea por sí sola en la ciudad.

Ahora que el buen tiempo vuelve para quedarse, si paseamos por la Alameda, veremos en el tramo del cauce que da al Palau de les Arts –esto es, en las inmediaciones de la Plaza de Europa– una especie de farola con dos focos que vista en detalle resulta ser un mástil olvidado sobre el que solía ondear una bandera europea de tamaño reducido.

La carencia sobre la que llamamos la atención no puede suplirse con la simple reposición de la enseña de la Unión Europea sobre la estructura existente; seguiría siendo indigno.

Desde el Instituto 9 de Mayo, asociación dedicada a la fecha y valores del Día de Europa, quisiéramos animar a un esfuerzo colectivo para que la Plaza de Europa de València adquiera el simbolismo que le corresponde y pueda ser en adelante el lugar de reivindicación de la paz y de la unidad en el continente. Valores estos ahora más actuales que nunca, con la agresión rusa como la peor amenaza a los mismos desde que terminó la Segunda Guerra Mundial.

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