Indefinición de la autonomía estratégica de la UE [blog]

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Cuando se habla de autonomía estratégica defensiva de la Unión Europea, parece que se trata de un asunto muy novedoso, pero lo cierto es que Europa, desde sus comienzos, ya señaló la importancia de contar con una estrategia defensiva propia. Cuando en 1952, la Asamblea Nacional Francesa rechazó la aprobación de la Comunidad Europea de Defensa[1] –conocida, también, como Plan Plèven–, se descartó por completo todo intento de creación de un ejército europeo, además de paralizar la intención de impulsar un pilar europeo de defensa, delegando, en exclusividad, la defensa de Europa a la OTAN.

Se podría afirmar que la Política Común de Seguridad y Defensa (PCSD), hoy en día, es uno de los asuntos más excluidos del proceso de integración europeo, sobre todo por la falta de deseo de los Estados miembros para avanzar en este ámbito. Sin embargo, algo cambió en 2015, cuando el entonces presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker[2], se declaró a favor de la creación de un ejército europeo. Este hecho, unido a la llegada a la Casa Blanca de Donald Trump, provocó que las posturas de muchos de los gobernantes de los 27[3] empezara a cambiar y ahora, parece que está resurgiendo un debate que parecía estancado desde hacía años.

A pesar de que la expresión “autonomía estratégica” fuera utilizado por primera vez por el Consejo en noviembre de 2013 para referirse a la industria de defensa y, posteriormente, en el Consejo de Asuntos Exteriores de mayo de 2015[4], lo cierto es que este término coge impulso y empieza a consolidarse a partir la presentación de la Estrategia Global de 2016[5] y, aún más, con el estallido de la pandemia del Covid-19.

Llama la atención la contundencia con la que, en septiembre de 2020, el Presidente del Consejo Europeo, Charles Michael, se refería a la autonomía estratégica en un contexto crucial en el que estaba en juego la aprobación de dos partidas financieras muy importantes como el Marco Financiero Plurianual y el Plan de Recuperación frente al Covid-19. El presidente finalizaba su discurso afirmando que:

La “autonomía estratégico europea” no son meras palabras. La independencia estratégica de Europa es nuestro nuevo proyecto común para este siglo. En interés de todos. Setenta años después de los padres fundadores, la autonomía estratégica europea es el objetivo número uno de nuestra generación. Para Europa, este es el verdadero inicio del siglo XXI[6].

La paradoja es que, en palabras del presidente Charles Michael, “la autonomía estratégica europea no son meras palabras” y, sin embargo, todo lo que tenemos hoy es eso, meras palabras. Pero, ¿qué es la autonomía estratégica?

Lo cierto es que incluso el propio Alto Representante y Vicepresidente de la Comisión, Josep Borrell, ha reconocido la inexistencia de una definición de autonomía estratégica y ha subrayado la necesidad de trabajar en una[7]. Existe un sin fin de doctrina que intenta conseguir una definición de esta expresión, pero la realidad es que se producen muchas contradicciones.

Con la llegada del Covid-19, este concepto se está extrapolando, cada vez más, a todos los ámbitos que abarca a la UE, dejando de ser algo exclusivo de la defensa, por lo que la autonomía estratégica variará en función al ámbito en el que nos encontremos (industrial, económico, social, defensa, geográfico, etc). Sin embargo, una de las mayores razones por la que no existe todavía una definición de este concepto es, sobre todo, consecuencia de que cada uno de los 27 Estados miembros interpreta la autonomía estratégica de una manera diferente[8]. Se podría afirmar que la autonomía estratégica más que un concepto; es un lenguaje acordado que se utiliza para hacer referencia al impulso de la capacidad autónoma de la UE en diferentes ámbitos.

Volviendo al ámbito defensivo, es complicado pensar que un polaco o un estonio entiendan la defensa de la misma manera que un español o un portugués. De ahí que una posible definición de la autonomía estratégica no esté sobre la mesa. Una comparación con otro término que se encuentra huérfano de definición común en el ámbito europeo podría ser el de terrorismo[9].

Viendo que la creación de un ejército europeo es una realidad todavía remota, la esperanza de Europa se encuentra en avanzar hacia una mayor autonomía estratégica. Sin embargo, para ello será muy necesario armonizar primero las visiones que los diferentes Estados miembros tienen sobre el futuro de Europa, así como la necesidad de trabajar en una cultura estratégica común[10] para conseguir este objetivo.

El pasado 9 de mayo arrancó la Conferencia sobre el Futuro de Europa, una oportunidad perfecta para tratar estos temas tan necesarios y donde ningún asunto debería ser tabú.


[1] PONTIJAS, José Luis. “El ejército europeo y la autonomía estratégica de la Unión Europea”. Documento de análisis 08/2019. IEEE 2019, p. 4. Enlace, 03/05/2021.

[2] Jean-Marc Loos (2015). Europapress. “Juncker defiende crear un ejército europeo”. Enlace, 02/06/2021.

[3] Michael Kappaler (2018). Europapress. “Bruselas celebra el apoyo de Macron y Merkel a un Ejército europeo”. Enlace, 02/06/2021.

[4] BORRELL, Josep (2020). “Why European strategic autonomy matters?”. Diploweb.com. Enlace, 01/06/2021.

[5] Vid. Una visión común, una actuación conjunta: una Europa más fuerte. Estrategia global para la política exterior y de seguridad de la Unión Europea.

[6] Consejo Europeo (8 de septiembre de 2020). Plan de Recuperación: reforzar la autonomía estratégica de Europa. Discurso del presidente del Charles Michael en el Foro Económico de Bruselas. Enlace.

[7] BORRELL, Josep (2020). “Why European strategic autonomy matters?”. Op. cit.

[8] Ibídem.

[9] PÉREZ, Daniel (2020). “Hacia una definición de terrorismo”. Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo (OIET). Enlace, 01/06/2021.

[10] PONTIJAS, José Luis. “El ejército europeo y la autonomía estratégica de la Unión Europea”. Op.Cit., p. 13.

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