Renovación del órgano de representación del i9M

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Desde el Instituto 9 de Mayo tenemos el placer de informar que nuestra Comisión Permanente, el órgano de representación de la entidad, por el reciente acto de renovación de cargos, incluyendo cambios en cuanto al carácter de responsabilidades y nuevas incorporaciones, ha quedado de la siguiente manera:

Hace dos años, varias personas coincidimos en la inquietud cívica de plantearnos los retos del futuro. Fue entonces cuando examinamos nuestro presente, con sus luces y sombras.

Por un lado, una Europa de falta de solidaridad: Brexit, condenas a Polonia o Hungría, crisis migratoria y quiebras en la paz social…

Por otro lado, una Europa de nuevas ilusiones: la integración euroatlántica de Montenegro y Macedonia; esas imágenes desde Ucrania, donde decenas de cuerpos de los manifestantes abatidos a tiros bajo el régimen de Yanukóvich fueron cubiertos con la bandera de las doce estrellas; y la tan peculiar noticia de Moldova, cuando decidió añadir a su festivo del 9 de mayo –victoria soviética sobre el nazismo– un sentido adicional y cohesionador, pasando a celebrar esta fecha también como Día de Europa. Tenemos muy olvidada aquí esta fecha de la fiesta europea, cuando se pronunció la Declaración Schuman, por lo que, adoptándola por nombre, quisimos reivindicarla y predicar sobre su mágica evocación de paz y unidad.

Con todo, apostamos poner el foco sobre un europeísmo que vaya más allá de las instituciones de Bruselas y que no se deba a unas determinadas visones políticas sobre la Unión Europea. De ahí el hablar sobre Europa no como un lugar, sino como una idea.

Tratemos, pues, la esencia de la causa europea.

El gran Galeano decía que la utopía está en el horizonte, y si avanzas en su dirección para intentar alcanzarlo se aleja. Para mí eso es lo que representa Europa: un estímulo para avanzar, un impulso para imaginar un mundo mejor, una sociedad sin grietas en la que la adversidad se enfrenta a diques de contención que permiten compartir soluciones globales, acuerdos entre partes.

Todo ello resulta sumamente complicado y, como sucede con el horizonte, tiene tendencia a escapar, pero precisamente para eso tiene que servir la Unión, para juntarnos en un camino hacia el diálogo y la convivencia entre ciudadanos, culturas y proyectos que sumen para conseguir un mundo mejor.

Para acompañar ese trayecto, el Instituto 9 de mayo puede/debe ser un espacio de reflexión que ayude en ese difícil recorrido. Una tarea apasionante.

Del Instituto 9 de Mayo me interesa lo que tiene de reto, de aventura, de apostar por un camino que no es fácil, nada menos que situar Europa en el corazón de los europeos.

Para alcanzar esa meta, la primera tarea consiste en ayudar a que los más jóvenes sueñen con un futuro en común, sin fronteras, social, plural, tolerante y sin velocidades excluyentes, que les haga sentir el orgullo de pertenecer a una zona del planeta que fue capaz de acuñar el bienestar de los ciudadanos como meta para la convivencia y que ahora se enfrenta a incertidumbres y dilemas que solamente resolverá si el espíritu que impulsó los primeros pasos de la Unión sigue vigente.”

Como decía Schuman, “Europa no se hará de una vez, ni en una obra de conjunto, sino gracias a realizaciones concretas, que creen, en primer lugar, una solidaridad de hecho”. El Instituto 9 Mayo representa precisamente eso, un espacio de puesta en común donde cada uno puede aportar su granito de arena hacia la construcción de la susodicha idea europea.

Lo cierto es que todo el mundo tendría que contribuir hacia dónde va Europa, o por lo menos le debería de interesar.

En este sentido, el Instituto forma una red en mi propia ciudad, con la que poder compartir mi entusiasmo e inquietudes europeístas y hasta conectar con la otra punta de nuestro continente.

Resulta todo un distintivo, además de gran apoyo, el componente intelectual de profesionales y académicos que forman parte del Consejo del i9M.

Para entusiastas jóvenes como yo, organizaciones como esta son la manera de pasar de los libros a la acción.

Personalmente, mi ilusión por Europa no ha cesado de crecer cada día formando parte de esta comunidad.”

El Instituto 9 de Mayo pone el acento en el ejercicio consciente, significado, sentimiento y valor de la ciudadanía europea, algo que, aunque intangible e imperceptible para la mayoría de europeos, es vital para su supervivencia. Afrontamos enormes dificultades en el presente y futuro inmediato que ponen en peligro nuestros anhelos de paz, bienestar, sostenibilidad, igualdad, solidaridad y seguridad, dificultades que se superarán sin traumas si se les enfrenta una ciudadanía formada, informada e impregnada en valores europeos.

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