Rusia: cambio de táctica internacional ante el COVID-19, pero no de estrategia

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Aunque Rusia tiene como objetivo utilizar una estrategia probada y ver el levantamiento de las sanciones por parte de la UE, la principal preocupación del Kremlin es restaurar la antigua grandeza imperial.

Moscú está tratando desesperadamente de utilizar el período del coronavirus para obtener preferencias políticas de Europa, la cual está principalmente ocupada con la respuesta a las consecuencias de la crisis pandémica.

COVID-19 ha obligado a Rusia a cambiar sus tácticas, aunque su estrategia para debilitar a la Unión Europea, socavar la solidaridad euroatlántica y revivir el imperio se mantiene vigente.

Junto al apalancamiento político y económico, Rusia está aumentando activamente la presión informacional dentro de la UE con el objetivo de apoyar el gradual levantamiento de las sanciones y la relajación del aislamiento político del país.

Para este propósito, Moscú está utilizando una amplio abanico de recursos:

– entre políticos: introducir las ideas necesarias en el debate público;
– en medios controlados o leales: para difundir información rentable;
– en think tanks: para formar un discurso público y político favorable a Rusia sobre el tema de las sanciones, el destino de Donbas y Crimea;
– en círculos diplomáticos: apoyo para una discusión positiva sobre la necesidad de cambiar la percepción de Rusia por parte de los países individuales de la UE y de la UE en su conjunto.

Excelente caldo de cultivo

El momento para esto no es elegido por casualidad. Las diferencias existentes dentro de la UE, reforzadas por la confusión y la incoherencia en el momento de la pandemia de COVID-19, se han convertido en un excelente caldo de cultivo para que los escépticos europeos emerjan y se alimenten de estas ideas.

Sin embargo, el último programa del Kremlin es influir en el curso de las negociaciones en el formato de Normandía. Cambiar su condición de parte en el conflicto y agresor a la de un socio en la mesa de negociación.

Los think tanks europeos juegan un papel importante en este esquema. El Kremlin usa hábilmente las peculiaridades del discurso sociopolítico en los países occidentales, particularmente sobre los principios europeos de respeto por el punto de vista alternativo.

Hablando en la cumbre virtual del G20, Putin sugirió levantar las sanciones “unilaterales no legales” como medida para combatir la pandemia. Y junto con China, y con el apoyo de otras “democracias prominentes”, Rusia trató de presentar una resolución sobre el levantamiento de las sanciones en la Asamblea General de la ONU, supuestamente para luchar contra COVID-19.

Después de que la resolución fracasara, los medios rusos acusaron a Estados Unidos y a la UE de ingratitud. Ahora las figuras rusas hacen hincapié que en el mundo posterior al coronavirus preguntará a quienes bloquearon la decisión de levantar las sanciones o arriesgarse a poner a todos en peligro.

Las campañas de desinformación cada vez mayores en los países de la UE también tienen como objetivo lograr estos objetivos muy concretos. Al mismo tiempo, el objetivo principal es fragmentar la UE y socavar la integridad europea y la idea de una Europa común, porque siempre es más fácil hablar con un rival débil.

Ucrania y Bielorrusia son un objetivo conocido para el estilo de manipulación “hecho en Rusia”. El objetivo común es uno: el deseo de Rusia de utilizar las diferencias internas existentes en sus intereses. Y si logra provocar nuevos focos de tensión, esto en el futuro ayudará a fortalecer las posiciones ya conquistadas.

La preocupación del Kremlin no es tanto luchar contra COVID-19 como restaurar la antigua grandeza imperial. En el nuevo ciclo electoral de Bielorrusia, el Kremlin intentará usar nuevamente una estrategia probada que esté subordinada a la tarea de revivir el imperio.

Minsk ha proporcionado a la máquina de propaganda rusa un volumen de material de trabajo en forma de citas directas de Alexander Lukashenko, por lo que no hay necesidad de inventar algo.

Otro mordisco

El seguimiento de las publicaciones sobre la infección por coronavirus en Bielorrusia, organizado por iSANS, mostró que el Kremlin está principalmente preocupado por cómo usar la pandemia para morder otro pedazo de soberanía del vecindario. Al mismo tiempo, la razón principal de todos los problemas es la independencia de Bielorrusia.

Además, el monitoreo de iSANS muestra una tendencia hacia la abolición de las sanciones contra Rusia en varias combinaciones, disfrazadas de atención humanitaria a los países más pobres que luchan contra COVID-19 o apoyo a economías a punto de “caer en el abismo” por parte de los países de la UE.

En tal situación, suavizar el aislamiento político de Rusia o la posibilidad de levantar las sanciones impuestas por la anexión de Crimea y desatar un conflicto en el este de Ucrania solo convencerá a los conductores de una política agresiva de “integración forzada” a la impunidad. Para el Kremlin, esta será una importante victoria geopolítica sobre Occidente y una señal para la escalada de nuevos conflictos en el espacio postsoviético.

Para Bielorrusia, esto solo significará una cosa: los mecanismos internacionales y las medidas colectivas ya no serán un elemento disuasorio para el Kremlin, mientras que la independencia y la integridad territorial de otro país europeo y, al mismo tiempo que toda la seguridad regional ,se verán amenazadas.

Debemos dejar claro que el levantamiento de las sanciones solo puede ocurrir si Rusia renuncia a sus violaciones del derecho internacional, incluidas la agresión, la ocupación y las violaciones de los derechos humanos.

Solo las acciones conjuntas para contrarrestar la propaganda y la influencia de la información determinarán el éxito de los nuevos pasos tácticos de Rusia en Europa.

FUENTE: VISEGRAD INSIGHT (en inglés)

Una versión más larga en ruso está disponible en iSANS y una versión ucraniana en Petr i Mazepa.

Autores: Maria Avdeeva, Vlad Kobets

 

 

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